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En esta ocasión, desde Azcona en Navarra, presentamos las imágenes de la Iglesia de Santa Catalina

Al término de Azcona, inmediata a las casetas de Ciriza y mugando también con Arizaleta, pertenece la pequeña ermita de Santa Catalina, una de las construcciones más interesantes del Románico rural estellés de fines del siglo XII con influencias cistercienses. Su planta es un rectángulo de nave única con tres tramos más cabecerea semicircular, articulándose los diferentes tramos por potentes fajones apuntados que apean en ménsulas sencillas pareadas. La misma sección presenta el arco triunfal que es doble y apoya en grueso pilar con semicolumna adosada, cuyos capiteles van decorados con sendas escenas relicarias: Cristo entre leones alados, el del lado del Evangelio y un centauro armado con un arco y luchando con un caballero que protege a una dama, el correspondiente al lado de la Epístola. Sobre estos capiteles hay sendos cimacios lisos que continúan la línea de imposta de los muros de la iglesia, donde descansan las cubiertas de cañón apuntado. Otro cañón apuntado presenta asimismo el primer tramo de la capilla mayor mientras que sobre el ábside propiamente dicho voltea una bóveda de horno o cuarto de esfera. Los muros del ábside conservan restos de pinturas del siglo XVI en tonos rojizos, pudiendo identificarse todavía una orante con cruz y torre en el lado de la Epístola, más restos de grisalla simulando caserones y ladrillos en la cubierta del ábside y en los arcos fajones. En este mismo siglo XVI puede datarse también el coro alto construido a los pies de la nave sobre columnas toscanas.

Los muros exteriores, labrados en buena sillería medieval, se articulan por contrafuertes rectangulares y dos semicolumnas adosadas que flanquean la ventana central del ábside. Estas columnas arrancan de amplia base lobulada y culminan en sendos capiteles figurativos donde se reproducen leones enfrentados, de cabezas muy detalladas, y dos caballeros armados que se disponen a luchar por una dama mientras otras dos se sitúan en los extremos. Este tema del combate entre caballeros tiene lejano origen oriental y pasó a España donde se encuentran repetidos ejemplos desde el siglo IX, siendo una iconografía relativamente frecuente en el Románico navarro; podría interpretarse bien como un combate judicial igual que el capitel de Irache, bien como simple combate entre caballeros -de erudición oriental-, bien como representación gráfica de algún desconocido cantar de gesta, confirmado esto último por la presencia de las damas. De ser cierta esta última afirmación, su precedente lejano se encontrarla en un capitel de San Zenón de Verona y su paralelo más próximo en el conocido capitel del palacio ducal de Estella alusivo a la canción de Rolán.

También ostentan rica decoración figurada los canes de la cabecera del templo que sirven de apoyo a la cornisa del edificio. Comenzando por el contrafuerte del muro de la Epístola situado inmediato a la portada se suceden una cabeza de león, un perro rascándose la oreja, un carnero y una oveja. Más adelante aparece un busto masculino con la leyenda SANSO/GARCIA que nos informa acerca del posible autor de estas esculturas o, quizás, del constructor del edificio. Siguen en los canes del ábside dos animales alzados sobre las patas traseras y separados por una gran hoja, una Virgen con el Niño, una cabeza femenina de complejo tocado, un dragón con alas, una cabeza de toro, un animal con ardilla en la boca y mascarón superior, un dromedario, busto masculino barbado y calvo, personaje en cuclillas, león y ciervo. Todos estos relieves presentan una técnica simplificada pero expresiva, semejante al maestro de los canes de Irache, destacando en este sentido el personaje masculino barbado o la cabeza de león con las fauces abiertas. La estilización y el ritmo lineal de los relieves, en especial del dromedario, puede relacionarse, de otra parte, con las tablas y marfiles hispanomusulmanas del momento, cuya influencia se aprecia también en algunas arquitecturas de la zona como en las pareadas de San Pedro de la Rúa de Estella, San Román de Cirauqui o Santiago de Puente la Reina .

Al muro de la Epísrola se abre una sencilla portada de hacia 1200 en forma de doble arco apuntado con arquivolta exterior lisa. Sobre el muro de los pies se alza una pequeña espadaña de sillar compuesta por un arco de medio punto.