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En esta ocasión, desde Armentia en Alava, presentamos las imágenes de la Basílica de San Prudencio

Construida en el siglo XII aunque profundamente reformada en el siglo XVIII, constituye uno de los más destacados ejemplos del románico alavés y vasco. A su interés artístico y monumental se le añade el histórico, ya que la basílica está ligada al pasado altomedieval de Armentia como sede episcopal. Su actual advocación es la del santo Prudencio, nativo de Armentia, obispo de Tarazona y patrón de Álava
El templo fue reformado drásticamente entre 1773 y 1776, quedando trastocados sus elementos decorativos y arquitectónicos del siglo XII de tal manera que sólo se pueden conjeturar, con pocas garantías de exactitud, el lugar que ocupaban en la primitiva fábrica. Entonces, desapareció la fachada meridional, se construyó el atrio y se envolvió todo el edificio, salvo el ábside, con nuevos muros. En 1979 cambió la advocación: tras estar dedicada durante mucho tiempo a San Andrés, la Basílica fue dedicada a San Prudencio, patrón de Álava desde 1698

El templo que ha llegado a nuestros días presenta planta de cruz latina, con nave longitudinal de tres tramos cubierta con bóveda moderna de arista, nave transversal o transepto cubierta con bóveda de cañón apuntado, crucero con cimborrio cuadrado, amplio presbiterio abovedado también con medio cañón apuntado y cabecera semicircular abovedada con cuarto de esfera y decorada meramente con una imposta jaqueada, bajo los vanos con columnillas y capiteles historiados, que es de menor altura que el presbiterio. El pórtico, la torre cuadrada -acodada al ángulo de inserción de la nave y el brazo norte del transepto- y la sacristía son estructuras anejas a la fábrica primitiva. La bóveda de arista enlucida, introducida en la reforma del siglo XVIII, manifestada también en los muros de mampostería de la nave, debió de sustituir a una primitiva cubierta consistente en un armazón de madera, pues la carencia de contrafuertes parece indicar la inexistencia en origen de un sistema abovedado en la nave longitudinal. El brazo del Evangelio (norte) de la nave transversal tiene algo más de profundidad que el de la Epístola; antiguamente, daba paso a las dependencias conventuales, que incluían un claustro, pero hoy aparece acortado por un muro que conserva la puerta primitiva, ojival.

Los arcos torales que definen el crucero son doblados, apuntados y presentan decoración de bolas. El crucero se cubre con un cimborrio abovedado protogótico de arcos cruzados y levemente apuntados en cuyos arranques se sitúan las figuras antropomorfas y aladas de los evangelistas. Es singular la representación de este Tetramorfos con figuras humanas y cabezas zoomorfas aureoladas: las de un león (San Marcos), un toro (San Lucas) y un águila (San Juan). Cuatro ventanas abocinadas de arco apuntado, de época protogótica, se abren en cada lado. Se trata de un cimborrio muy transformado, pero restos arquitectónicos dan a entender que en origen pudo presentar exteriormente cuatro torrecillas macizas, erguidas sobre los pilares torales, lo que evoca soluciones típicas del momento en la zona castellana, como sucede con las catedrales de Zamora y Vieja de Salamanca, y con la Colegiata de Toro, amén de la disposición primitiva del cimborrio de la iglesia del Monasterio de Irache.

Los pilares del crucero y, en un nivel más bajo, adosadas a las paredes, las robustas columnas pareadas que sostenían el desaparecido coro alto a los pies, así como las paredes interiores del ábside, presentan en sus capiteles decoración románica típica, consistente en temas vegetales, zoológicos e iconográficos, de delicada factura y ricos simbolismo y alegoría: pueden contemplarse acantos, aves de cuellos estilizados, esbeltos felinos enfrentados y opuestos, grifos, jinetes luchando contra centauros entre tallos, fieras cebadas en sus presas, monstruos devorando a seres humanos, torturantes mascarones de fauces abiertas, etc.

 

  Fuente: Wikipedia